En esta línea de trabajo, BMJ publicó en el mes de marzo un
estudio sueco en el que se evaluó a través de tasas acumuladas, las incidencias en el screening de cáncer de
próstata, metástasis, y muerte y las diferencias
de riesgo estratificado por nivel de PSA basal analizado a los 60 años. El estudio se realizó mediante la comparación de dos cohortes de base poblacional
en Suecia, uno compuesto por los participantes en el grupo de intervención de Gotemburgo y la otra compuesta de
individuos del Proyecto Preventivo Malmo con niveles de PSA medidos
retrospectivamente en muestras de sangre almacenadas de 1982 . (1.756 y 1.162 hombres respectivamente).
Concluyen los autores que el balance beneficio/riesgo del
resultado de la prueba de determinación de PSA en sangre varia mucho en función
de los valores obtenidos en esta determinación en varones a los 60 años. Los hombres
con una concentración de PSA ≥2 ng/ml, son considerados de alto riesgo l (cerca
de una cuarta parte de la población), y en este grupo los beneficios del
cribado son grandes, mientras que para los hombres con una concentración de PSA
<1 ng/ml a los 60 años, la prueba de detección de PSA dará lugar a un
sobrediagnóstico sin beneficio en la mortalidad. Por lo tanto, para los hombres
con una concentración de PSA a los 60 años, <1 ng/ml no se recomienda
realizar nuevos controles. Los paciente con PSA a los 60 años entre 1 y 2 ng/ml estarían en lo que ellos llaman zona gris sin
datos concluyentes sobre la estrategia a seguir.
Seguro que queda mucho camino por recorrer y que el
descubrimiento de un marcador más especifico del tumor prostático agresivo, metastático
y mortal sería la solución a esta polémica que desde hace años el PSA suscita. Pero hoy
tenemos lo que tenemos, y trabajos como este seguro que con sus defectos sin ser
una guía de practica clínica al uso, nos ayudan un poco más a tomar decisiones
es este controvertido tema.
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