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En diarrea post-antibióticos ¿están indicados los probióticos?

La diarrea, es un trastorno muy frecuente que puede ser producido por numerosas causas, entre las cuales se encuentra el uso de antibióticos. Entre un 5 y un 20% de los pacientes tienen un cuadro diarreico después de haberlos tomado.
Dos son los mecanismos patogénicos, que causan diarrea después de la toma de antibióticos (DAA), el primero es su propio efecto tóxico directo en el intestino, y el segundo, una alteración de la flora intestinal disminuyendo cepas bacterianas necesarias para la digestión o bien favoreciendo el desarrollo de cepas patógenas, siendo en este caso los cuadros más graves, (caso del Clostridium difficile). Pero en muchas ocasiones no se llega a conocer realmente el mecanismo causal. Los casos más graves están ocasionados por sobre-infección por bacterias patógenas  como el Clostridium difficile y  también algunos  Staphylococcus aureus y Salmonella, y tienen su origen en el tratamiento con antibióticos  de amplio espectro, los mas frecuentemente relacionados son, clindamicina y cefalosporinas (independientemente de que se administren por vía oral o intravenosa), en estos casos graves que pueden llegar a la colitis pseudomembranosa presentan, deshidratación,  rectorrágias y otros productos patológicos en heces, que obligan a ingreso y tratamiento intensivo con metronidazol y vancomicina en los mas graves.

Las diarreas mas leves secundarias a tratamiento antibiótico, son un problema frecuente en las consultas  en  y desde hace años se viene recomendando sin poca base científica  fármacos probióticos que muchos  laboratorios promocionan como panaceas con dudosa evidencia científica. Esa es la pregunta que Preevid incluye esta semana en el banco de preguntas en su reconocido blog con el titulo "Paciente con diarrea secundaria a la toma de antibióticos. ¿Hayevidencia para el uso de probióticos como tratamiento de la diarrea?"
Resumimos solamente las conclusiones de la documentación encontrada en las distintas bases de datos estudiadas:
   -Una evaluación de tecnologías sanitarias presentó dos ensayos clínicos randomizados,  los resultados de los probióticos en cuanto a la evolución de la diarrea, fueron similares a placebo.
   -En una revisión sistemática publicada en 2012 solo dos ensayos clínicos evaluaron el empleo de probióticos como tratamiento. Los ensayos fueron de una muestra pequeña, menor de 50 casos, con un tiempo de seguimiento reducido limitaciones estas que impiden establecer unas recomendaciones clínicas para su empleo.
    -En la otra revisión sistemática, publicada en 2013, tras revisar la evidencia para la DAA, los expertos establecieron un grado alto consenso en señalar a los probióticos como de utilidad para prevenir la aparición de DAA y para reducir su intensidad y duración. Sin embargo tan solo aporta información concreta de un ensayo en el que, comparado con placebo, en el grupo de probióticos la diarrea tuvo una duración menor en días, pero no hubo diferencia en la frecuencia de los episodios diarreicos.

 Buceando más en la literatura encontramos especialmente en el mundo de la investigación pediátrica más información interesante pero poco concluyente sobre el tema, que redunda en la necesidad de mas ensayos y de mejor calidad, como el trabajo del que pasamos a poner sus conclusiones procedente de un articulo de la Unidad de Gastroenterología-Nutrición (Hospital Universitario Niño Jesús. Madrid), Probióticos en la prevención de la diarrea asociada a antibióticos.

CONCLUSIONES

   *La toma de organismos probióticos ha demostrado su utilidad en la prevención de la
diarrea asociada a antibióticos y en disminuir el número y mejorar las características de
las deposiciones cuando estas se producen.
   *Así mismo, son útiles para contrarrestar el sobre-desarrollo bacteriano de gérmenes
anaerobios oportunistas en particular de Cl. difficile y E.coli.
    *Desconocemos cuál es el probiótico ideal y la dosis adecuada, pero las mezclas de
lactobacilos y bifidobacterias han resultado más eficaces, que la toma de un solo organismo
probiótico.
   *Se han comunicado mejores resultados, cuando se dan dosis elevadas de bacterias
probióticas que deben estar entre 5-10 billones de UFC.
   *Los probióticos han demostrado su seguridad, pero deben usarse con precaución en
pacientes inmunodeprimidos, con alteraciones en la integridad de la mucosa intestinal o
que sean portadores de una vía central.


A propósito del las hernias inguinales.


La hernia inguinal es uno de los problemas clínicos con los que nos encontramos con cierta frecuencia en las consulta, que con una derivación al cirujano de cupo correspondiente solemos resolver de forma rápida y eficaz, aunque en ocasiones surge la duda sobre si conviene mantener una actitud conservadora y expectante y esta es la cuestión que en ocasiones nos plantean pacientes y familiares. En el último numero del NEJM actualiza el tema de forma sencilla.  A los que no estén interesados en el artículo original completo, a continuación les presento el siguiente resumen.


Conceptos clínicos a tener en cuenta en las Hernias Inguinales de los adultos:

*Las hernias de la ingle son mucho más frecuentes en hombres que en mujeres.El riesgo de desarrollo de una hernia inguinal se ha estimado en un 27% para los hombres y el 3% para las mujeres, aumentando considerablemente  con la edad, de 0,25 % a los 18 años de edad hasta el 4,2% a los 75 y 80 años de edad. Se considera como factor de riesgo para padecerla, una historia familiar de hernias inguinal, que multiplica  por ocho veces el riesgo.
*Los pacientes con síntomas agudos de  incarceración y estrangulación requieren cirugía urgente.
*El tratamiento conservador vigilante es un método seguro para pacientes varones asintomáticos con hernia inguinal, aunque los datos provenientes de ensayos aleatorios sugieren que la mayoría de los hombres en última instancia Terminaran solicitando cirugía, principalmente a causa del dolor en un plazo de 10 años.
*Para una hernia inguinal unilateral sin complicaciones, la reparación abierta tiene las ventajas de potencialmente ser realizada bajo anestesia local y presentar unos  gastos iniciales más bajos; la reparación laparoscópica presenta un postoperatorio menos doloroso y rápido regresando el paciente antes a sus actividades normales, pero en cambio requiere anestesia general rutinariamente y conlleva un pequeño riesgo de lesión intraabdominal importante.
*Las hernias femorales ocurren más a menudo en mujeres que en hombres, están asociados con un riesgo mucho mayor de estrangulamiento y pueden ser difíciles de distinguir de hernias inguinales; el tratamiento conservador vigilante no se recomienda en las mujeres.

Esteatosis hepática no alcohólica.


En el último número del BMJ del mes de julio, se hace una actualización de un tema frecuente en nuestras consultas: la esteatosis hepática. Nuestro compañero MIR (4) Armando Castillo nos hace una sinopsis didáctica que publicamos a continuación.



La esteatosis hepática NO alcohólica (EHNA) es más común que la enfermedad alcohólica debido al aumento de la prevalencia de la obesidad.
Es la causa más común de anomalías en las pruebas de función hepática.
La prevalencia mundial es aproximadamente del 20% en la población general y del 70% en los pacientes con DM2. El primer estadio de la enfermedad se reconoce cuando el contenido de tejido adiposo sobrepasa el 5% del volumen hepático. La esteatosis simple es benigna en cuanto al riesgo de progresión a una enfermedad hepática más avanzada, pero dada su alta prevalencia, representa una causa importante de cirrosis.
La esteatohepatitis NO alcohólica (ENA), que es el siguiente estadio de la enfermedad, sobreviene cuando la inflamación se mantiene y la prevalencia en la población es del 3-5%; estos pacientes tienen mayor riesgo de desarrollar fibrosis hepática, cirrosis y carcinoma hepatocelular.

La obesidad es el mayor factor de riesgo para desarrollar EHNA. Ser varón, y tener historia familiar de DM2 también está asociado a la enfermedad, sin importar el índice de masa corporal. Existe evidencia de una predisposición genética para acumular grasa hepática a través del gen PNP3A (cribado no recomendado). En términos estrictos, la EHNA sólo debe ser diagnosticada en personas que NO consuman alcohol o que lo hagan en cantidades mínimas (ingesta diaria <20 g (2.5 unidades) en mujeres y <30 g (3.75 unidades) en hombres). Deben considerarse también las causas raras de hígado graso (drogas, incluyendo amiodarona, diltiazem, esteroides, tamoxifeno y terapia antiretroviral; nutrición parenteral total; pérdida severa de peso tras un bypass yeyunoileal o gástrico; lipodistrofia), haciendo una correcta anamnesis.
Muchos pacientes con EHNA serán obesos o tendrán sobrepeso, asintomáticos y con pruebas hepáticas normales. Como la EHNA puede tener un curso benigno y asintomático y no existe evidencia acerca de intervenciones efectivas, no hay razones para realizar cribado. La condición se sospecha cuando los resultados de las pruebas hepáticas (analítica de rutina) son levemente anormales: ligero aumento de la GGT y niveles de ALT más altos que los de AST (en la ENA y en la hepatitis alcohólica pasa lo contrario). La GGT y la ALT están más asociadas con el hígado graso visto en la ecografía (ecogenicidad hepática aumentada) y en la RM.
Cuando se sospecha la EHNA (antecedentes personales, relación AST:ALT y/o ecografía) se aconseja al paciente hacer cambios en el estilo de vida y debe repetirse la analítica en 3-6 meses. Se aconseja el cribado para DM2. Cuando hay aumento moderado de las transaminasas (1-3 veces por encima del límite normal, AST < ALT) y la información disponible (peso, lípidos, HbA1C, historia familiar de DM2, ingesta de alcohol) sugiera EHNA, se repite la analítica nuevamente en 2-3 meses (aconsejando sobre los cambios de vida) y haciendo un diagnóstico diferencial con patologías hepáticas más comunes (víricas, autoinmunes, hemocromatosis, hepatitis iatrogénica). Si persisten las transaminasas aumentadas (3 veces por encima de lo normal, AST < ALT) o el aumento adicional de la ALP, trombocitopenia o la aparición de signos de hipertensión portal se considerará remitir al especialista.
La ecografía hepática no aporta ningún beneficio y no se recomienda a la hora de hacer el diagnóstico. Para la mayoría de los pacientes con sospecha o diagnóstico de EHNA, la clave del tratamiento es bajar de peso (dieta y ejercicio).
El tratamiento con estatinas es seguro en pacientes con EHNA y no debe evitarse.