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¿Los corticoides inhalados en el EPOC severo son necesarios?


   Las exacerbaciones de la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), son frecuentes en los pacientes más avanzados y conducen a un deterioro de la función pulmonar y de la salud en general de paciente, haciéndole mas vulnerable a otras comorbilidades El tratamiento con glucocorticoides inhalados reduce la tasa de exacerbación, sobre todo cuando los fármacos se usan en combinación con un agonista β-acción prolongada (LABA) por lo que se recomienda la terapia de combinación con un glucocorticoide inhalado y un LABA en pacientes con EPOC grave o antecedentes de exacerbaciones frecuentes. También los antagonistas muscarínicos de acción prolongada (LAMA) han demostrado ser útiles en prevenir las exacerbaciones. Sin embargo, el beneficio de los glucocorticoides inhalados en una pauta que incluya estas dos clases de broncodilatadores de acción prolongada aún no se ha determinado. En el estudio WISDOM publicado recientemente en NEJM se plantea la hipótesis de que en pacientes estables y bien controlados,con la retirada gradual de los glucocorticoides inhalados, el riesgo de exacerbación sería similar al el uso continuado de los glucocorticoides inhalados en pacientes con EPOC grave o muy grave que estaban recibiendo una combinación de LAMA (tiotropio) y un LABA (salmeterol).

  A partir de febrero de 2009 hasta julio de 2013, se realizo el estudio, aleatorizado, doble ciego, de grupos paralelos, con un total de 2.485 pacientes fueron sometidos a la asignación al azar en 200 centros en 23 países. Todos los pacientes recibieron 18 g de tiotropio una vez al día (emitido por un HandiHaler), 50 g de xinafoato de salmeterol dos veces al día y 500 g de propionato de fluticasona (un glucocorticoide inhalado) dos veces al día (dos accionamientos de 250 mg. Durante la fase doble ciego del ensayo, los pacientes se sometieron a la asignación al azar en una proporción de 1: 1 a los dos grupos de estudio. El primer grupo siguió recibiendo tiotropio, salmeterol y fluticasona a las mismas dosis que las utilizadas durante el período de ejecución en la duración del período de estudio de 52 semanas. El segundo grupo siguió recibiendo tiotropio y salmeterol durante el período de 52 semanas, pero con una reducción gradual en la dosis de fluticasona cada 6 semanas, a partir de una dosis diaria total de 1.000 mg a 500 mg, y luego a 200 g, y finalmente a 0 g (placebo) ,. Los pacientes que discontinuaron prematuramente la terapia fueron seguidos por el estado vital desde el momento de la interrupción hasta la finalización de la prueba a las 52 semanas.El criterio de valoración principal fue el tiempo hasta la primera exacerbación moderada o grave de la EPOC durante el período de estudio de 12 meses. Estudio completo disponible con el texto completo de este artículo en NEJM.org
Los resultads que nos ofrecen los autores literalmente refieren: La razón de riesgo para una primera exacerbación moderada o severa EPOC fue de 1,06 (95% intervalo de confianza [IC], 0,94 a 1,19) con la retirada de glucocorticoides en comparación con glucocorticoides continuación, que indica la no inferioridad, ya que el límite superior del intervalo de confianza fue por debajo de la margen de no inferioridad predefinido de 1,20. Los resultados fueron similares en un análisis de sensibilidad que incluyó las exacerbaciones que ocurren después de los pacientes habían interrumpido el tratamiento aleatorizado y en un análisis post hoc que excluía el FEV 1 a partir del modelo. El tiempo por el cual el 25% de los pacientes tuvo una primera exacerbación moderada o grave (primer cuartil) fue de 110 días en el grupo de glucocorticoides-retiro y 107 días en el grupo que continuó con glucocorticoides.
Se concluyó que en los pacientes con EPOC grave, pero estable, que estaban recibiendo terapia de combinación con tiotropio, salmeterol, y los glucocorticoides, la retirada gradual de los glucocorticoides no fue inferior a la continuación de este tipo de tratamiento, con respecto al riesgo de exacerbaciones moderadas o graves.
El estudio tuvo apoyo de Boehringer Ingelheim Pharma. (Por si es de interés para interpretar adecuadamente los resultados).

La claritromicina ...también cuidado en cardiópatas.


Los antibióticos, como claritromicina, se prescriben con frecuencia durante las exacerbaciones agudas de la enfermedad pulmonar obstructiva crónica, especialmente en presencia de disnea creciente, aumento del volumen de esputo, y su purulencia.  Sin embargo, su uso generalizado sigue siendo controvertido ya que las bacterias causantes  se encuentran a menudo tanto durante las exacerbaciones como en  los pacientes asintomáticos  en un estado clínico estable, y demostrar su papel causal es difícil.  Además, hay otros factores desencadenantes del cuadro, tales como los virus y los factores ambientales, que puede ser responsable de una proporción importante de las exacerbaciones agudas.
Desde la revista BMJ nos acercan esta semana  a esta problemática, con un estudio prospectivo  realizado sobre dos poblaciones, una con enfermedad pulmonar obstructiva crónica y otra con neumonía adquirida en la comunidad ingresadas en dos hospitales del Reino Unido.
Preambulo. El uso generalizado de antibióticos macrólidos se ha visto acompañado por la preocupación por sus posibles efectos nocivos sobre la morbilidad y mortalidad cardiovascular. Aunque los estudios piloto iníciales sugirieron que el uso a corto plazo de los macrólidos pueden tener efectos ventajosos sobre los resultados cardiovasculares, un estudio posterior retrospectivo (N Engl J Med 2004 ; 351 : 1089 -96)del uso de eritromicina en 1 249 943 pacientes evidenciaron un aumento significativo de muertes por enfermedad cardiovascular.  Otro macrólido, la azitromicina, ha demostrado tener una asociación similar con un aumento de las muertes cardiovasculares durante el tiempo de administración (N Engl J Med 2012 ; 366 : 1881 -90). El estudio  CLARICOR (efecto de la claritromicina sobre la mortalidad y morbilidad en pacientes con cardiopatía isquémica Ensayo Claricor. BMJ 2006 ; 332 : 22 -7.) fue un estudio doble ciego, controlado con placebo, demostrando que un tratamiento de dos semanas de claritromicina aumentó significativamente la mortalidad cardiovascular en pacientes con enfermedad coronaria, pero sin evidencia de infección respiratoria.  Este hallazgo es notable debido a que la tasa de aumento de la mortalidad persistió durante tres años después de la discontinuación de la droga. Estos resultados fueron consolidados en un reciente meta-análisis de 17 ensayos de antibióticos en la enfermedad coronaria que mostró aumento de la mortalidad a largo plazo después de los macrólidos, debido principalmente al incremento de las muertes por enfermedad cardiovascular.
Claritromicina es el macrólido más utilizado en el Reino Unido.  Ningún estudio ha examinado el efecto a largo plazo de la claritromicina sobre los eventos cardiovasculares y la mortalidad en los pacientes después de las exacerbaciones agudas de la enfermedad pulmonar obstructiva crónica o neumonía adquirida en la comunidad.
En el presente estudio se analizaron los datos de dos grandes estudios prospectivos de cohortes de pacientes hospitalizados con exacerbaciones agudas de la enfermedad pulmonar obstructiva crónica y la neumonía adquirida en la comunidad. Se formuló la hipótesis de que el uso de la claritromicina se asocia con el exceso de eventos cardiovasculares y la mortalidad más allá del momento de la prescripción.
Población:   1343 pacientes ingresados en el hospital con exacerbaciones agudas de la enfermedad pulmonar obstructiva crónica y 1631 pacientes ingresados con neumonía adquirida en la comunidad.
Resultados: Durante un año de seguimiento, 268 pacientes de la cohorte crónica enfermedad pulmonar obstructiva y 171 de la cohorte de neumonía adquirida en la comunidad fueron ingresados en el hospital a consecuencia de un evento cardiovascular.
Conclusiones: El uso de claritromicina en el entorno de las exacerbaciones agudas de la enfermedad pulmonar obstructiva crónica o neumonía adquirida en la comunidad puede estar asociada con un aumento de eventos cardiovasculares, prolongándose estos efectos masa allá del tiempo de tratamiento con este antibiótico. Estos resultados requieren confirmación en otros conjuntos de datos.
El uso de β-lactamicos o doxiciclina no se asoció con un aumento de eventos cardiovasculares en la cohorte  de enfermedad pulmonar obstructiva  crónico  en comparación con los pacientes que no recibieron antibióticos. Todos los pacientes recibieron antibióticos en la neumonía adquirida en la comunidad cohorte, por lo que no pudo repetir este análisis en esa cohorte.
Las posibles explicaciones para los hallazgos: A pesar de que las consecuencias  negativas a corto plazo de la claritromicina pueden estar asociadas con sus efectos pro-arrítmicos  por la prolongación del intervalo QT,  esto no afectaría el resultado después del cese de la droga, que seria el resultado de un mecanismo isquémico. La claritromicina puede activar los macrófagos, iniciando una cascada inflamatoria que causaría más placas vulnerables que con el tiempo pueden dar lugar a un síndrome coronario agudo o muerte cardíaca súbita por ruptura de la placa. Esto puede explicar por qué la claritromicina parece aumentar los eventos cardiovasculares y la mortalidad más allá del tiempo de la prescripción.

El EPOC, de estreno


Desde “El Rincon de Sisifo” nos recuerdan, la próxima llegada al mercado español de un nuevo fármaco para tratar el EPOC, “el bromuro de aclidinio”, producto de investigación nacional,  nos llega de la mano de los laboratorios Almirall, que ya había anunciado en  el mes de Julio su comercialización en Europa y su reciente aprobación por la FDA.
Se trata de un fármaco  anticolinergico en forma de polvo seco  con propiedades broncodilatadoras, que se administra una dosis cada doce horas, mediante un original dispositivo llamado “Genuair”  que porta un indicador de la correcta utilización del mismo, valorado por el propio laboratorio como de gran interés. Indicado para el tratamiento de los síntomas de EPOC, no está autorizado para su utilización en asma. Con escasos efectos secundarios, mantiene las mismas prevenciones que el resto de los anticolinergicos respecto a los riesgos cardiovasculares, glaucoma de ángulo estrecho  y el adenoma de próstata sintomático. En los ensayos realizados  — que en la página “El Rincon de Sisifo” nos analizan críticamente—  parece que alcanza beneficios significativos en cuanto a la mejoría del parámetro considerado— FEV1— en estudios contra placebo, aunque se carecen de estudios comparados con su máximo competidor  el “tiotropio”.
Con la llegada de un fármaco al mercado,siempre está obligado a superar la prueba final y más importante, que es su utilización en población real y en número suficiente, demostrando su efectividad y mejora, respecto lo que ya tenemos; esperemos que este nuevo fármaco supere con creces esta última fase y las objeciones que de entrada se le pueden hacer.
Información más completa en el enlace: http://elrincondesisifo.wordpress.com/