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Estudio BRIDGE : En algunos anticoagulados por FA, mejor no hacer terapia puente peroperatoria..


El aumento de la edad media de la población, así como la mejora en el pronostico de los enfermos con cardiopatía, ha supuesto aun aumento importante de la prevalencia de una arritmia tan frecuente en la población de edad, como es la Fibrilación Auricular, propiciando que cada vez más se aplique  tratamiento preventivo anticoagulante, según las recomendaciones de las guías clínicas correspondientes al uso.

La necesidad de realizar una intervención diagnostica o terapéutica con riesgo hemorrágico en un  paciente anticoagulado  supone un problema, en el que se enfrenta el supuesto riesgo a la hemorragia durante  el proceso si se mantiene el tratamiento,  con el temor a sufrir un evento tromboembolico mientras dure la supresión del tratamiento preventivo si esto es lo que se decide. Equilibrar ambos riesgos es una misión que el clínico debe de gestionar en estos casos.
Durante muchos años y aún ahora,  la actitud ante estas situaciones, ha sido motivo de controversia frecuente y  las recomendaciones se han ido afinando al ajustarse según el tipo de intervención y el riesgo hemorrágico inherente a la misma, admitiéndose en la actualidad que si este riesgo es realmente bajo o las complicaciones hemorrágicas son fácilmente tratables, se debería mantener el tratamiento anticoagulante evitando su retirada o siendo esta temporal de muy corta duración (un día o unas horas), así se recomienda en extracciones dentales y actuaciones odontológicas menores, endoscopias, cirugía dermatológica, …etc. En las actuaciones con riesgo moderado o grave, las recomendaciones de las distintas guías de práctica clínica, se realizan advirtiendo que las evidencias al respecto son bajas y apoyadas en pocos y pequeños estudios clínicos. Durante muchos años, se ha recomendado y practicado la “terapia puente” a la hora de considerar un procedimiento intervencionista, interrumpiendo los anticoagulantes orales y continuando con heparina parenteral, generalmente de Bajo Peso Molecular. Esta es una cuestión frecuente pues cada año, este problema afecta   aproximadamente a uno de cada seis pacientes tratados preventivamente con anticoagulantes   por  fibrilación auricular.
Varios estudios observacionales han evaluado el momento y la dosificación de la terapia puente peroperatoria con heparina de BPM. Sin embargo, muchas voces últimamente apoyan la idea de que esa terapia puente está basada en criterios puramente empíricos, o abalados por estudios que en ocasiones, cuando estos se ha hecho no han demostrado la inferioridad de resultados en el grupo de los no tratados con terapia puente,  y los  escasos estudios realizados que apoyan una u otra recomendación, son observacionales retrospectivos de baja calidad, donde grupos heterogéneos de pacientes han sido sometidos a una variedad de procedimientos invasivos. En resumen la cuestión fundamental de si la reducción de la anticoagulación es necesaria durante la interrupción  peroperatoria de los anticoagulantes ha quedado sin respuesta clara. Debido a esta falta de pruebas, las guías de práctica clínica como ya hemos dicho, siempre han proporcionado recomendaciones débiles e inconsistentes en cuanto a la necesidad de salvar la anticoagulación.
Hasta ahora ha sido en el año 2012 cuando se publicó  el mayor estudio, un  metaanalisis que englobaba 34 ensayos clínicos al respecto, donde de valoró la utilidad y eficacia del terapia puente y Circulation  fue la revista que mostro los resultados y en el propio editorial, ya afirmaba que curiosamente, el uso de una dosis terapéutica de bajo peso molecular puente  con heparina de BPM  se asoció con un mayor riesgo de sangrado en comparación con la dosis media utilizada de anticoagulante, a pesar de que  las tasas de eventos tromboembólicos no difirieron significativamente. Limitaciones inherentes al propio metanalisis, como la heterogeneidad de los datos, distintas pautas puentes utilizadas en los distintos ensayos, dispersión de los eventos considerados bajo el termino sangrado o tromboembolismo, etc …. dificultó la aplicación de los resultados a las distintas guías en sus recomendaciones.
En esa línea, recientemente se acaba de publicar  en el NEJM el estudio BRIDGE  (Puente) “Perioperative Bridging Anticoagulation in Patients with Atrial Fibrillation” que intentaba dar respuesta a la pregunta: en pacientes con fibrilación auricular,  ¿es necesaria la terapia puente con heparina durante la interrupción del tratamiento con warfarina antes y después de una operación u otro procedimiento invasivo? Siendo la respuesta la hipótesis de trabajo, de que la renuncia a la terapia puente completamente, sería no inferior a la terapia puente tradicional con heparina BPM para la prevención de tromboembolismo arterial perioperatoria y además sería superior en cuanto que se evitarían episodios de  hemorragia mayor.
Se incluyeron 1884 pacientes 18 años de edad o más en fibrilación auricular, asociada con la enfermedad valvular, incluyendo la enfermedad de la válvula mitral, había recibido tratamiento con warfarina durante 3 meses o más, con (INR) en rango terapéutico de 2,0 a 3,0; fueron sometidos a una operación electiva u otro procedimiento invasivo  que requirió la interrupción del tratamiento con warfarina; y tenía al menos una de las siguientes factores de riesgo de accidente cerebrovascular: insuficiencia cardíaca congestiva o disfunción ventricular izquierda, hipertensión, edad de 75 años o mayores de esa edad, la diabetes mellitus, o accidente cerebrovascular isquémico previo, embolia sistémica, o ataque isquémico transitorio. Se descartaron a pacientes si tenían una válvula cardíaca mecánica; apoplejía, embolia sistémica, o ataque isquémico transitorio dentro de las 12 semanas anteriores; sangrado importante dentro de las 6 semanas anteriores; aclaramiento de creatinina inferior a 30 ml por minuto; recuento de plaquetas de menos de 100 × 10 3 por milímetro cúbico; o previstas cardiaca, intracraneal o cirugía intramedular. Se repartieron en dos grupos aproximadamente iguales en número que recibieron o no, terapia puente con s dalteparina sódica (100 UI por kilogramo de peso corporal administrada por vía subcutánea dos veces al día) o no recibieron ninguna terapia puente (es decir, un placebo por vía subcutánea a juego) desde 3 días antes del procedimiento, hasta 24 horas antes del procedimiento y luego durante 5 a 10 días después del procedimiento.
 Loa resultados obtenidos confirmaron la hipótesis de trabajo concluyendo que los pacientes con fibrilación auricular que requieren la interrupción temporal del tratamiento con warfarina para una operación electiva u otro procedimiento invasivo, la estrategia de renunciar a la  anticoagulación puente no fue inferior a la de aplicar terapia puente con heparina BPM para la prevención del tromboembolismo arterial. Además la estrategia de renunciar a la terapia puente también disminuyó el riesgo de hemorragia mayor.
Limitaciones del estudio BRIDGE que debemos destacar y que son necesarios conocer para saber en la práctica clínica que casos quedan fuera de estas conclusiones:
En primer lugar, a pesar de que tuvo como objetivo reclutar una muestra representativa de los pacientes con fibrilación auricular para quienes la anticoagulación puente se considera normalmente, ciertos grupos estaban subrepresentados.
*Pocos pacientes tenían un CHADS 2 altos con puntuación de 5 o 6, la puntuación media era de 2,3.
* Los pacientes sometidos a procedimientos quirúrgicos mayores asociados con altas tasas de tromboembolismo arterial y sangrado (por ejemplo, la endarterectomía carotídea, cirugía mayor de cáncer, la cirugía cardíaca, o neurocirugía)  no estaban representados.
*Los procedimientos realizados fueron representativas de los que se realizan de forma más frecuente, la mayoría de los cuales son procedimientos de bajo riesgo, como la cirugía o la colonoscopia ambulatoria.
*Además, los hallazgos no deben aplicarse a los pacientes con válvulas cardíacas mecánicas, que fueron específicamente no incluidos en el ensayo.
* Por último, podríamos afirmar que los resultados de estos ensayos han disminuido relevancia debido al uso decreciente de la warfarina y dicumarinicos en el tratamiento de los pacientes con fibrilación auricular, dada la disponibilidad de los anticoagulantes orales directos más nuevos. Sin embargo, los antiVitam K  sigue siendo ampliamente utilizado en la gran mayoría de los pacientes con fibrilación auricular . Además, los resultados de los ensayos también pueden aplicarse a los nuevos agentes. En el subestudio del ensayo RE-LY, los pacientes tratados con dabigatrán que tuvieron la interrupción del tratamiento para un procedimiento electivo, tuvieron sangrado más importante con la reducción de la terapia que sin la reducción de la terapia, y no había ningún efecto significativo en el tromboembolismo arterial lo que abalaría la propia hipótesis del estudio.
Esperemos que estas conclusiones sirvan como apoyo  a la evidencia  para modificar las recomendaciones de la guías de práctica clínica.


El Yoga, llega .... a la cardiología ¡¡¡¡


La prestigiosa revista americana de cardiología   JACC,  ha publicado un pequeño pero interesante estudio,  en el que se abre la puerta a terapias alternativas como el Yoga, para patologías tan importantes como la Fibrilación Auricular.
  La fibrilación auricular (FA) es la arritmia cardiaca más frecuente ( el estudio OFRECE da unos resultados  para la población española del 4,2% de los mayores de 40 años) y se asocia a importantes costes en morbilidad,  mortalidad y la salud en general. Además, los pacientes con FA ven afectada de forma importante su calidad de vida ocasionando una importante afectación psicológica, causando  depresión y  ansiedad en el individuo. La eficacia de las estrategias actuales de tratamiento, incluidos los medicamentos antiartríticos  y la ablación por catéter en el control del ritmo de FA es muy variable y podríamos calificarla de subóptima. El Yoga es una combinación de ejercicios físicos estructurados, técnicas de respiración y meditación, y son numerosos los estudios que demuestran su influencia positiva en la función cardíaca autónoma así como en reducir los síntomas de depresión y el nivel de  ansiedad dando como resultado mejora en la calidad de vida ; también  parece demostrado que hay una compleja relación entre estos factores y el inicio y mantenimiento de muchos casos de FA paroxísticas. El estudio pretende investigar el resultado del impacto de un programa estructurado de yoga sobre la aparición de episodios de FA, nivel de ansiedad, depresión y calidad de vida.
Es un estudio pequeño, con 53 pacientes inscritos, de los cuales terminaron el estudio 49, de edades comprendidas entre los 18 y 80 años, todos ellos con tratamiento médico adecuado y estables; el estudio se efectua durante un primer periodo de tres meses de observación,  seguido de otros tres,  en los que  todos los participantes  realizaron un programa de intervención de al menos dos días a la semana de ejercicios de yoga modalidad Iyengar,  durante 60 minutos por sesión  con un instructor capacitado. Los métodos de evaluación así como los test de calidad de vida y puntuación de nivel de ansiedad y depresión,  se describen en el enlace del trabajooriginal.
Los resultados muestran que la terapia de yoga, reduce significativamente la frecuencia de FA sintomática y asintomática, y mejora la ansiedad, la depresión, la frecuencia cardiaca en reposo, la presión arterial y la calidad de vida en pacientes con el FA paroxística. Estos resultados ponen de relieve el valor terapéutico de un tratamiento no invasivo y de bajo costo, como el yoga,  para complementar de forma eficaz,  estrategias de tratamiento convencionales en la atención y tratamiento de los pacientes con FA paroxística.
Se desconocen los mecanismos fisiopatogénicos que ocasionan estos beneficios. Varios estudios sugieren que la práctica de yoga puede reducir el estrés, por regular el eje hipotalámico-pituitario-adrenal, que a su vez puede reducir la actividad del sistema nervioso simpático y aumentar la actividad parasimpática, evitando fluctuaciones extremas y no fisiológica en el tono autonómico, especialmente los aumentos repentinos del tono simpático, que a menudo preceden a la aparición de episodios de FA. El yoga pues, puede prevenir la iniciación y perpetuación de AF a través de sus efectos pleiotrópicos tales como: 1) aumento del tono parasimpático basal; 2) la supresión de fluctuaciones extremas en los 2 componentes del sistema nervioso autónomo, y 3) la disminución de la progresión de la arritmia, evitando o minimizando el remodelado auricular. Los resultados indican también que la práctica de yoga puede dar lugar a una mejora significativa en la calidad de vida, la ansiedad y mejorar niveles depresión en pacientes con FA, que redundarían de forma favorable en la evolución de la arritmia.
Sin duda, la pequeña población estudiada, junto con las limitaciones metodológicas reconocidas en el estudio, dan a sus conclusiones un valor muy relativo, pero puede servir de puerta de entrada a estudios más amplios y pormenorizados, donde se valoren terapias alternativas a las convencionales farmacológica o intervencionistas, que con un mínimo coste, obtengan resultados interesantes  y de gran relevancia para la salud pública  al tratarse de una patología tan prevalente como la FA.

La Digoxina ... .el Dr Gachet parece que se lo temía.





La fibrilación auricular (FA) es la arritmia crónica más frecuente en la población general. Además del tratamiento preventivo de los posibles riesgos tromboembólicos, el manejo de pacientes con FA implica una de estas dos estrategias: “el recuperar el ritmo”, devolviéndole su ritmo sinusal (RS), o “el control de la frecuencia” permitiendo la arritmia, en esta ultima se utilizan los betabloqueantes, bloqueantes de los canales del calcio, y la digoxina. Hace tiempo, múltiples estudios demostraron que los pacientes con AF tienen un mayor riesgo de morbilidad y mortalidad en comparación con los pacientes en RS. Basándose en esta información, devolver y  mantener el SR ha sido un objetivo a conseguir durante muchos años. Sin embargo, los estudios han demostrado que la estrategia de controlar el ritmo, no pudo mejorar la supervivencia en comparación con la estrategia de control de la frecuencia.. Basándose en estos resultados, actualmente, muchos médicos optan por el control  de la frecuencia manteniendo la arritmia, especialmente en pacientes asintomáticos, debido a la simplicidad de la estrategia, menores costos, y menos efectos secundarios de los medicamentos utilizados en esta estrategia.

La digoxina se ha utilizado en todo el mundo durante décadas para lograr control de la frecuencia en los pacientes con FA establecida. También su uso en la insuficiencia cardíaca (IC) se remonta a siglos atrás, pero sigue siendo controvertido debido a su estrecho margen terapéutico y la capacidad  de ocasionar taquiarritmias ventriculares, potencialmente mortales y bradiarritmias severas, las concentraciones séricas en los  limites superiores se han correlacionado con una mayor mortalidad en poblaciones de mas edad. Sin embargo, varios estudios aleatorios entre los pacientes con IC sin FA han demostrado beneficios clínicos. En el mayor ensayo de este tipo (DIG), la digoxina tuvo un efecto neutro sobre la mortalidad con una mejoría en la morbilidad, y la disminución de los reingresos de los pacientes, pero sólo manteniendo una vigilancia estricta de los niveles de fármaco en suero. En contraste, grandes estudios observacionales han sugerido que la digoxina fue un predictor importante de mortalidad cardiovascular y mortalidad por todas las causas.
 En una reciente publicación del Eur Heart J. órgano de expresión de la Sociedad Europea de Cardiología que nos presenta esta semana “Hemos leido …” se recupera un antiguo estudio  el “AFFIRM” donde sobre algo mas de 4.000 pacientes seguidos una media de 3,5 años, se investiga la relación del tratamiento con digoxina y la mortalidad, en pacientes que sufren una FA tengan o no insuficiencia cardiaca.
Los resultados no dejan de sorprendernos dado los años que lleva la digoxina en primera línea de tratamiento de la FA y la frecuencia con la que aún se utiliza en nuestros pacientes. La conclusión es rotunda: “La digoxina, se asoció con un aumento de la mortalidad por todas las causas, eventos cardiovasculares y arritmias, en pacientes con Fibrilación Auricular (FA) tengan o no insuficiencia cardiaca, e independientemente de su genero”.
Esta conclusión, cuestiona los consejos sobre tratamiento de las guías de práctica clínica de la propia SEC, tanto de la FA del 2010 corregida en 2011 (donde se valora la digital junto con los demás fármacos, Bloqueantes, y antagonistas del calcio no dihidropiridinicos  en el manejo a largo plazo de la frecuencia con recomendación IB), tampoco nada se dice al respecto en la actualización del 2012, que se dedica íntegramente a las indicaciones de los nuevos anticoagulantes orales (inhibidores del factor Xa), indicaciones de la oclusión/cierre de lo orejuela izquierda, indicaciones y manejo del vernakalant en la cardioversion, y las nuevas contraindicaciones de la dronedarona, tras los problemas encontrados en el estudio PALLAS; sí mismo en  la Guía  de práctica clínica de la  Insuficiencia Cardiaca  recientemente publicada en mayo de 2012 en esta misma revista científica “Eur Heart J.” donde la digital tiene recomendación IB en la “Recomendaciones para controlar el frecuencia ventricular en pacientes con IC sintomática (clase funcional II-IV de la NYHA), disfunción sistólica ventricular izquierda, FA permanente/persistente y ninguna prueba de descompensación aguda” como alternativa a  los Bbloqueantes en caso de intolerancia a estos o añadida, en caso de respuesta inadecuada. Esto exige un esfuerzo por parte de la SEC, que de confirmar estos resultados obligan a una corrección inmediata de esas guías dada la repercusión poblacional tan importante.