Además, existe una relación directa entre la edad en la que se consume esta droga y la incidencia del infarto, ya que mientras la presencia de éstos en la franja de edad de 35 y 44 años es del doble que entre los no consumidores, en las personas de 45 a 54 años se triplica y en la de 55 a 64 años se quintuplica.España es, después del Reino Unido, el país europeo con mayor prevalencia de consumo de cocaína entre los 15 y los 64 años de edad y es que un 8,3% la ha consumido alguna vez.La poliadicción a distintas sustancias es un problema común entre los pacientes que presentan trastornos a causa del consumo de drogas. Tras el estudio se detectó que de los pacientes que eran hospitalizados con trastornos por consumo de cocaína, un 58,9%% eran adictos al tabaco, un 50,3% al alcohol, un 35,7% al cannabis y un 33,1% a los opiáceos.
El Dr. Miguel Gili Miner, autor del estudio, explica que, “el consumo simultáneo de cocaína y tabaco aumenta la frecuencia cardíaca, la energía de contracción y la presión arterial, incrementando la demanda de oxígeno mientras, a causa de la vasoconstricción, disminuye el aporte de oxígeno. Por otro lado, el consumo simultaneo de cocaína y alcohol produce cocaetileno que potencia los efectos tóxicos de la cocaína y bloquea las terminaciones nerviosas” y concluye que, “lo ideal sería tratar al paciente con intervenciones breves o mediante la deshabituación de sus adicciones en centros especializados, incluyendo el tabaco, ya que se ha demostrado que estas actividades son eficaces en la prevención de nuevos casos de infarto agudo de miocardio”,
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